¿Qué es el síndrome de Estocolmo?

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¿Por qué este síndrome se llama Estocolmo?, pues porque el hecho que tuvo lugar en Estocolmo llamó la atención de los psicólogos. 


El 23 de agosto de 1973, Jan-Erik Olsson tomó como rehenes a tres mujeres y un hombre (empleados del banco) mientras intentaba robar un banco. Además del dinero, Jan-Erik Olsson pidió liberar a su ex compañero de celda, Clark Olofsson, de la prisión. Esto se hizo, pero el hombre retuvo a los rehenes durante 6 días. El 28 de agosto, los agentes del orden liberaron a los rehenes con la ayuda de un ataque con gas. 


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Esta acción fue seguida por toda Suecia. Y mucha gente en el país se sorprendió cuando los ex rehenes se negaron a testificar contra Olsson. Afirmaron que Jan-Erik los trataba bien y que solo temían las acciones de la policía. Las víctimas simpatizaron con Olsson e incluso contrataron a un buen abogado para él.


Los psicólogos concluyeron que el autor les había lavado el cerebro a los rehenes. Esta toma de rehenes ha atraído la atención de escritores, científicos forenses y psicólogos. 


El hombre todavía estaba condenado a 10 años, pero tenía muchos fanáticos. Después de salir de la cárcel, Olsson se casó con uno de ellos, pero volvió a tomar el camino tortuoso. Esta vez se involucró en delitos financieros e incluso estuvo en la lista de buscados nacional e internacional. Después de que expiró el plazo de prescripción, regresó a Suecia. Durante su vida, estuvo casado 4 veces y tiene 9 hijos. Ahora el ex-criminal tiene 80 años, vende autos usados ​​y aún se mantiene en contacto con dos de sus rehenes. Existe el principal peligro del síndrome de Estocolmo: cuando el rehén está tan imbuido de simpatía por el criminal que puede interferir con su liberación e incluso cubrir al villano consigo mismo. Los casos de síndrome de Estocolmo doméstico son muy frecuentes. Por ejemplo, cuando una mujer es abusada, pero tolera a su esposo abusivo, justificando sus acciones o incluso culpándose a sí misma por su comportamiento. 


Toma de la embajada japonesa en peru

También hay un caso muy famoso de síndrome de Estocolmo. En 1996, 14 militantes de la embajada japonesa fueron apresados ​​en Lima (Perú). Disfrazados de camareros, se infiltraron en un evento que marcaba el cumpleaños del emperador de Japón y capturaron a unas 500 personas. A cambio, miembros del grupo extremista exigieron la liberación de 500 de sus partidarios que languidecían en las cárceles. Unos días después, los terroristas liberaron a casi 400 rehenes: mujeres, niños y ancianos que de repente se pusieron del lado de los criminales, alegando que tenían razón en su lucha.


Los rehenes restantes pasaron un total de 126 días en cautiverio, y luego, con la ayuda de un apresamiento armado de las autoridades, destruyeron a los militantes. Los psicólogos creen que después de una emergencia entre el torturador y la víctima, se produce la unidad o el parentesco, porque están en un espacio confinado durante mucho tiempo. Los delincuentes suelen decir qué eventos los impulsaron a tomar esta acción y hacen que los rehenes simpaticen y justifiquen sus acciones.


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